¿Nos lamentamos o hacemos autocrítica y actuamos?

Autor/es: José María Forteza
Publicación: mayo 2010
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Un frío Martes 12 de Enero de 2.010, sobre las 19:00 horas, recibo una llamada del director de un conocido Colegio de Barcelona, me comenta que le han hablado muy bien de nuestros servicios y que, debido a que van a realizar una ampliación del colegio, quiere que le explique que es eso del Project Management, que les corre mucha prisa y si es posible que nos viéramos al día siguiente a las 10:30. En la Coyuntura actual esta llamada es un gran acontecimiento.

A la mañana siguiente me reúno con el director general y el responsable técnico del colegio, les expongo en lo que consiste el Project Management, ellos muy interesados, me explican el proyecto y me comentan si puedo, el viernes 15 de enero, enviarles una oferta, si bien el plazo era muy justo, no lo dudamos en ningún momento. El viernes, nos acercamos al colegio, le explicamos todos los servicios que incluía, el director nos indica que el martes hay reunión del consejo y que el miércoles nos dirá el resultado de dicha reunión.

El miércoles 20 de Enero recibo una escueta comunicación vía correo electrónico en donde me comentan que no hemos sido seleccionados, quedo estupefacto. Enseguida Llamó al director del colegio para conocer los detalles de está decisión, él me comenta que han seleccionado a una empresa que resultaba desconocida para nosotros pero conocida por un integrante de la junta directiva, que presentó una oferta por un importe cercano al 50 % de nuestra oferta. Finalizada la llamada me dirijo a donde el responsable del área comercial de nuestra empresa, revisamos la oferta, no encontramos ningún error.

Ante esta situación podemos adoptar diversas posturas, la de maldecir el intrusismo, hablar de bajas insostenibles, competencia poco especializada, procesos de licitación en los que el propio cliente no tiene claro lo que contrata al buscar un Project Management.

También podríamos lamentarnos de la pertinaz crisis que pone a las empresas que prestan servicios de Project Management al borde del abismo y obliga a hacer bajas espectaculares para intentar sobrevivir unos meses más.

Sin embargo, también deberíamos reconocer que, por una parte, a nuestro sector le falta la madurez que nos permita hacer frente con sabiduría a las vicisitudes del mercado, afrontando la actual situación con la necesaria capacidad de adaptación al momento que nos ha tocado vivir y, por otra parte, también deberíamos ser más críticos con la falta de la necesaria regulación para que se puedan descalificar, de forma clara, determinadas prácticas que conllevan resultados poco satisfactorios, en donde tanto nuestros clientes como los otros agentes participantes en el proceso de proyecto y obra quedan insatisfechos y reprueban la actuación del Project Management, creando un estado de opinión que no nos favorece a los que estamos apostando por las buenas prácticas y que desde hace más de 20 años proporcionamos un servicio de Project Management eficaz.

Es por eso que en estos momentos debemos hacer un esfuerzo extra de divulgación del buen hacer, desde las agrupaciones profesionales se debe asesorar a los posibles clientes, públicos y privados, sobre los servicios que debe solicitar en un concurso de Project Management y, sin duda, entre todos debemos abogar por la implantación de la formación reglada en temas relacionados con la dirección integrada de proyectos.

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